Errores comunes de seguridad cuando se usa una pistola de clavos

Las lesiones por pistolas de clavos suman unos 37,000 viajes a la sala de emergencias cada año. La herramienta puede hundir miles de clavos al día de manera constante, precisa y segura cuando se usa correctamente. Sin embargo, conforme muchos trabajadores lo descubren a través de malas experiencias, los pequeños errores pueden producir grandes problemas.

Hacer disparos automáticos con una pistola de clavos o dejar el gatillo presionado para disparar clavos rápidamente haciendo rebotar la punta de seguridad de la pistola sobre la superficie que se está clavando, puede producir un disparo accidental. Si bien usar el disparo automático puede acelerar las cosas, una opción mucho más segura es usar una pistola con un gatillo secuencial que se debe presionar para cada disparo. El riesgo de sufrir una lesión es dos veces mayor cuando se usa el disparo automático con una pistola de clavos que cuando se usa una pistola de clavos con un gatillo secuencial.

Como la pistola de clavos es una herramienta de uso con una mano, existe la tendencia de concentrarse completamente en la mano que dispara y de ignorar la otra mano. Con demasiada frecuencia, esto produce disparos accidentales hacia la mano pasiva. Siempre esté consciente de ambas manos, sujete firmemente la herramienta con una mano y mantenga la otra, como mínimo, a 12 pulgadas de distancia de la pistola.

Asegúrese de tener espacio suficiente para el retroceso. Se puede presentar un “disparo doble” accidental si su codo, o la pistola, rebota contra un objeto durante el retroceso, lo que expondría la pistola a un disparo no controlado. Si el lugar es demasiado estrecho para una pistola de clavos, opte por un martillo.

No suponga que el clavo irá a donde usted quiere. Puede salir por el lateral de una viga, pasar volando a través de un nudo no visible o pasar totalmente lejos de la viga si se está disparando a través del revestimiento. Así que asegúrese de que todos los compañeros de trabajo estén lejos de la línea de fuego.

Si bien se siente natural llevar la pistola con el dedo colocado sobre el gatillo, una sacudida inesperada puede presionar el seguro y disparar un clavo. Si la golpea contra su pierna, podría terminar con una perforación no deseada en el muslo.

 

 

 Mark Hagen fue editor de una revista y actualmente es gerente sénior en una empresa de construcción. Le encanta escribir sobre construcción, equipo/herramientas y carpintería.