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Cómo mantener bajo control a las personas que se arriesgan

There always seems to be that one daredevil on site who tempts fate, putting everyone else in danger along with himself (or herself).

La industria de la construcción está repleta de personas arriesgadas. Entidades financieras que pagan desarrollos de miles de millones de dólares, ejecutivos que invierten cientos de miles en nómina y materiales antes de recibir el primer pago y el operador de montacargas que toma las curvas un poco más rápido de lo que debería; a todos ellos les cautiva el juego.

La mayoría de los trabajadores de la construcción toman en serio la seguridad. Pero parece que siempre hay un arriesgado en el sitio a quien le gusta probar suerte, lo que pone a esa persona en peligro, junto con todas las demás.

La razón por la que algunas personas son arriesgadas no es clara. Los motivos pueden variar. Un estudio propone que las personas felices ven las situaciones como menos riesgosas en comparación con la forma en que ven esas mismas situaciones las personas que no son felices o que son ansiosas. Pero la infelicidad o la depresión también pueden llevar a tomar riesgos.

La psicóloga Sally Spencer-Thomas aseguró que un aumento pronunciado en una conducta arriesgada puede ser una señal de que la persona se está “automedicando”, es decir, que busca la “euforia” para atenuar la depresión e impulsar su ánimo cuando algo en su vida personal la entristece.

Un pequeño estudio de 2013 por parte de investigadores de la Escuela de Salud Pública de Harvard sugiere que los trabajadores de la construcción a menudo están estresados por lesiones y dolores relacionados con el trabajo y, con frecuencia, no piden ayuda, lo que los pone en riesgo de tener más lesiones y problemas de salud mental, lo que incluye depresión, ansiedad e incluso suicidio.

Un cierto nivel de audacia puede ser bueno, en especial, en alguien que trabaja a alturas que provocan vértigo. Pero correr riesgos intencionalmente es un asunto distinto. Cuando un empleado o supervisor ve que alguien está desplazándose demasiadas veces sin protección por la orilla del techo o balanceándose de un andamio a otro sin estar anclado, es momento de intervenir.

El establecimiento y mantenimiento de estrictos procedimientos de seguridad ayuda a definir límites de conducta, pero Spencer-Thomas dijo que los supervisores y los trabajadores confiables deben informar cuando las cosas se están saliendo de control. 

Si alguien está corriendo riesgos innecesarios, los gerentes pueden resolverlo por medio de los canales normales de gestión de desempeño, afirmó Spencer-Thomas. Ella sugirió un guion que los gerentes podían usar para hablar con estos trabajadores cuando identificaran un problema.

“Pueden decir: ‘A veces, cuando las personas se ponen en situaciones de riesgo una y otra vez, también están pasando por abrumadores desafíos de vida que podrían estar afectando su toma de decisiones y su cuidado personal. Si este es el caso contigo, puedo ponerte en contacto con nuestro programa de asistencia a empleados u otros recursos para obtener apoyo. El objetivo de estos proveedores es ayudarte a estar mejor. ¿Te interesaría recibir algo así?’”.

El objetivo, desde luego, es mantener seguros a todos los empleados. El éxito depende del apoyo de todos los niveles jerárquicos superiores de gestión, del refuerzo diario de las reglas y procedimientos de seguridad, y de hablar al momento de percatarse de algo.

 

Kim Slowey es una escritora que ha estado activa en la industria de la construcción durante 25 años y tiene licencia como contratista general certificada en Florida. Obtuvo su licenciatura en Comunicaciones Masivas/Periodismo en University of South Florida y tiene experiencia tanto en la construcción comercial como en la residencial.

 

 

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