Innovaciones técnicas geniales que se usan en los edificios megaaltos

Hace algunos años, el Consejo de Hábitat Urbano y Edificios Altos (Council on Tall Buildings and Urban Habitat, CTBUH) declaró que 2016 marcaría el inicio de la era de los edificios megaaltos, aquellos que se elevan más de 600 metros (1,968 pies). A la fecha, hay dos en construcción y cuatro terminados.

Pero la altura no es lo único que hace destacar a estos edificios. Están equipados con innovaciones tecnológicas que marcan el nivel para otros edificios en el futuro.

Por ejemplo, el Burj Khalifa en Dubái, el edificio más alto del mundo con 2,722 pies, es totalmente novedoso en cuanto a tecnología de seguridad contra incendios en rascacielos. Cada 25 pisos, hay una sala presurizada y con aire acondicionado en la que los ocupantes pueden refugiarse del calor y el humo en caso de un incendio hasta que llegue el personal de emergencia. El diseño mecánico del edificio permite que los dueños reúnan 15 millones de galones de agua adicional cada año por medio de un sistema especial de captación por condensación. Si se implementa a una escala mayor, un sistema así podría ser una ventaja para los esfuerzos de conservación en áreas de mucho consumo de agua.

La torre Shanghái, en Shanghái, que es el segundo edificio más alto del mundo y el más alto de China, es lo que la empresa de diseño y arquitectura Gensler denomina “una ciudad vertical”. El edificio se divide en nueve zonas de 12 a 15 pisos, o “vecindarios”, y los elevadores exprés más rápidos del mundo, fabricados por Mitsubishi, mueven rápidamente a los pasajeros desde la planta baja hasta la plataforma de observación a una velocidad sin precedentes de 40 millas por hora. Los elevadores maximizan la comodidad de los pasajeros mediante el uso de guías de rodillos activas, cubiertas de techo que reducen las sacudidas, la vibración y el ruido, y controles neumáticos que compensan los cambios repentinos de presión atmosférica.

La torre Jeddah, en Yeda, Arabia Saudita, tiene 3,281 pies de altura y no estará terminada sino hasta 2020, pero el “edificio más alto del mundo” del futuro también toma en serio su sistema de elevadores. Después de todo, es importante asegurarse de que el viaje de 167 pisos hasta la cima transcurra sin contratiempos. Los diseñadores están usando tecnología de elevadores de Kone UltraRope, la cual utiliza un sistema de cuerdas súper ligeras de fibra de carbono con recubrimiento de alta fricción que puede llevar, de manera segura, los carros de los elevadores a alturas de casi 3,300 pies. El sistema UltraRope es más resistente al balanceo común de los edificios altos que puede dejar a los elevadores fuera de servicio.   

Por último, los desarrolladores de la Makkah Royal Clock Tower de 1,972 pies de altura en La Meca, Arabia Saudita, hallaron una solución solar personalizada para hacer funcionar un motor de 23 toneladas para cada una de las cuatro caras del reloj en el tercer edificio más grande del mundo. Las caras son 35 veces más grandes que las del Big Ben de Londres y están cubiertas con 98 millones de mosaicos, pero los expertos solares lograron cortar 233 paneles de baja emisión para simular el diseño de esfera y hoja del domo de la torre.

Mientras la carrera hasta la cima continúa, los diseñadores e ingenieros se aseguran de encontrar nuevos avances tecnológicos para crear un ascenso mejor y más seguro.

 


Kim Slowey es una escritora que ha estado activa en la industria de la construcción durante 25 años y tiene licencia como contratista general certificada en Florida. Obtuvo su licenciatura en Comunicaciones Masivas/Periodismo en University of South Florida y tiene experiencia tanto en la construcción comercial como en la residencial.

Crédito de la foto: Wikimedia Commons